lunes, 2 de noviembre de 2026

¿Conviene desactivar el Inicio rápido de Windows?

El Inicio rápido puede reducir el tiempo que Windows tarda en encender después de un apagado, pero no es una solución general para que el PC sea más estable. Desactivarlo tiene sentido como prueba cuando el apagado falla, un controlador conserva un error o necesitas que Windows cierre por completo antes de iniciar otro sistema operativo.

Ilustración de  panel de opciones de energía de Windows con la casilla Inicio rápido desactivada.

Qué hace el Inicio rápido

En Windows 10 y Windows 11, el Inicio rápido combina un cierre de sesión normal con una hibernación parcial. Windows cierra las sesiones de los usuarios, pero guarda en hiberfil.sys la sesión del núcleo y parte de la información de los controladores. Al encender el equipo, reutiliza esos datos en lugar de comenzar todo desde cero.

Por eso no es correcto decir que el núcleo queda “vivo” durante días. La sesión se guarda en el disco y se recupera en el siguiente arranque. Microsoft también aclara que el Inicio rápido no afecta a la opción Reiniciar: un reinicio realiza un arranque completo. Si acabas de instalar un controlador o una actualización, reiniciar suele ser más importante que apagar y volver a encender.